Ciudades y participación para fortalecer la democracia local: el caso de San Sebastián como referencia de buenas prácticas.

Tenemos tendencia a pensar que solo los grandes proyectos son útiles e innovadores para las ciudades que quieran ser atractivas, competitivas y ambiciosas con la calidad de vida que ofrecen a sus habitantes. Pero no es cierto. Porque también se pueden desarrollar intervenciones como un pequeño parque y un jardín vertical natural, que ponen en valor un espacio publico y suponen mejoras emblemáticas para un barrio y el medioambiente. Eso buscamos con la creación de la Plataforma Ciudadana.

Vivimos una época marcada por la especulación inmobiliaria, los intereses de los fondos de inversión, la privatización progresiva del espacio público, el efecto gentrificación del turismo y la homogeneización de las urbes. En demasiados casos, las ciudades pierden identidad, patrimonio local y memoria. Mientras, aumentan los precios de la vivienda y disminuyen los espacios públicos. Ante ello, crece también una demanda para que la ciudadanía vuelva a sentirse protagonista de la ciudad en la que vive, defienda los intereses generales y participe en la toma de decisiones.

La solidez democrática de una sociedad no puede medirse únicamente por sus instituciones, sino también por la existencia de vías reales de participación y consulta en las decisiones. Especialmente cuando están en juego el patrimonio urbano protegido, el medioambiente o los espacios públicos destinados al encuentro y la convivencia.

La experiencia de participación cívica que estamos desarrollando en Donostia, pasando de la teorización a la práctica, nos demuestra que activar lobbies cívicos y organizarse como inteligencia colectiva permite influir en las decisiones urbanísticas cuando se actúa con perseverancia, creatividad y propuestas constructivas. 

También demuestra que las instituciones democráticas se fortalecen cuando escuchan, dialogan y fomentan la participación de la sociedad. En un contexto general de desafección política, estas iniciativas representan una forma de reconstruir la confianza entre ciudadanía e instituciones y ayudan a que las decisiones institucionales adquieran más legitimidad.

Ese es, precisamente, el papel que juega la Plataforma Ciudadana San Bartolomé en San Sebastián. Frente al proyecto urbanístico de un gran artefacto comercial innecesario (con más oferta de lo mismo) y su gran aparcamiento en zona de bajas emisiones, aprobados en 2015 en la ladera verde del cerro que albergó el Monasterio de San Bartolomé, lidera la defensa de un parque público y de un jardín vertical natural en un muro contiguo de piedra de 1914, con 30 metros de altura y 125 de longitud, ambos en pleno centro de la ciudad.

Partíamos de considerarla como una operación urbanística especulativa, amparada en una modificación ilegal del Plan General para ese territorio porque no cumplía con el estándar legal de dotación de espacios libres/zonas verdes en aquel territorio. Eso nos llevó a interponer una demanda en el juzgado y a recurrir la licencia de obras concedida a un fondo de inversión en un proceso sin transparencia.

Nuestra metodología de trabajo ha consistido en la presentación conjunta de denuncias, peticiones de información, reclamaciones, recursos y propuestas alternativas en el registro municipal; ante el alcalde, el gobierno local y los grupos municipales. Hemos promovido y logrado contactos con líderes locales de opinión y entidades de la ciudad; redactado numerosos artículos publicados en medios y redes; y celebrado reuniones técnicas de trabajo con profesionales colaboradores, además de las asambleas con los vecinos asociados a la Plataforma.

En casi cuatro años tuvimos que elevar recursos ante el Ayuntamiento y los tribunales; presentado siete quejas ante el Defensor del Pueblo Vasco (el Ararteko) por falta de transparencia de Alcaldía al no facilitar el acceso a los expedientes ni a datos sobre ingresos obtenidos por el Ayuntamiento en la operación global de regeneración urbana de San Bartolomé con la construccion de nuevas viviendas; convocado múltiples ruedas de prensa, dentro y fuera del Ayuntamiento; registrado ante el Ayuntamiento nueve Peticiones en base a la ley orgánica 4/2001 reguladora del Derecho de Petición (sin obtener respuesta); nos hemos reunido con todos los partidos y con el alcalde; y hemos hecho aportaciones de dinero como activistas para cubrir los gastos de las acciones de una asociación que reúne a 500 personas.

Por tanto, podemos afirmar que la Plataforma puede ser una referencia de buenas prácticas de participación democrática. Somos un movimiento cívico independiente, sectorial, plural y apartidista, registrado como asociación que actúa con una estrategia creativa e innovadora en defensa de la participación ciudadana y la transparencia en el ámbito del urbanismo y el medioambiente.

Nuestra lucha, incomprendida y descalificada desde el Ayuntamiento, ha hecho que el urbanismo, en este caso, no atienda los intereses económicos del Ayuntamiento de Donostia, del sector inmobiliario y de un fondo de inversiones. Y ha logrado que prevalezca el interés general, la sostenibilidad y el derecho a la ciudad. Algo que parecía imposible de lograr.

En resumen, después de doce años en los que el Ayuntamiento consideraba imprescindible ejecutar esa operación, hemos logrado que renuncie a su ejecución y se comprometa con las propuestas que veníamos reclamando por distintas vías. Estamos consiguiendo la apertura del gobierno local al diálogo y a la consulta ciudadana; la declaración de caducidad de la licencia de obras del edificio comercial y el parking; el inicio de la modificación puntual del Plan General de Urbanismo para que la ladera de San Bartolomé se vuelva a calificar como zona verde y no como de uso comercial, con apertura de un proceso de participación ciudadana para definir los criterios del parque publico; un estudio para la conversión del Muro de piedra de 1914 en San Bartolomé en un jardín vertical que contribuya a frenar el cambio climático y a fomentar la biodiversidad. 

Es importante destacar que, en la estrategia para movilizar a la opinión publica, hemos utilizado de forma creativa las herramientas que ofrece la tecnología de la comunicación: una página web plataformasanbartolome.com actualizada y con la que interactuamos; envío de correos informativos desde la Plataforma; presencia del debate en las redes sociales; el uso de ChatGPT IA para generar imágenes; una exposición permanente en la web sobre nuestras propuestas, y una exposición presencial, en preparación para 2027, con el objetivo de difundir nuestras propuestas en la galería de exposiciones de la Fundación Medioambiental Parque de Cristina Enea; así como un archivo on line de noticias e imágenes sobre la polémica operación del centro comercial.

La Plataforma trabaja ahora, con escritos de alegaciones, en la modificación del Plan General Urbanístico en lo referente al uso de la ladera de San Bartolomé. Solo así podremos avanzar en una propuesta con criterios para la recuperación de la ladera y la creación de un parque público, así como para la conversión de parte del Muro de la calle Easo en un jardín vertical. Nada está aún garantizado.

Lo hacemos mediante reuniones y asambleas con los socios, promoviendo la participación ciudadana y en diálogo con las instituciones. Los dos “proyectos”  son fruto de la colaboración de organizaciones medioambientales, expertos jardineros-paisajistas, ingenieros, arquitectos, fotógrafos, documentalistas y abogados; todos en su condición de vecinos. Porque queremos formalizar las propuestas con rigor y de manera constructiva. 

plataformasanbartolome.com 

Donostia-San Sebastián, 18 de mayo de 2026.


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